Izamal


Conocida como ‘la ciudad amarilla’ gracias al singular color con que están pintados todos sus inmuebles, Izamal es una de las poblaciones más bellas de México, no por nada fue la primera de la Península de Yucatán en ser nombrada Pueblo Mágico, allá en el año 2002. Este lugar tiene magia, algo hay en él que lo hizo un santuario para el pueblo maya y hoy se le conoce también como la ciudad de las tres culturas, ya que en ella convergieron la cosmogonía maya y la herencia española, dando paso a la cultura mexicana que permanece hasta la actualidad.

Izamal es muy antigua, más que Chichen Itzá (quizá la zona arqueológica maya de mayor difusión), su nombre se debe a Itzamná el creador de los hombres y todas las cosas, y a Zamná sacerdote fundador de esta ciudad, misma que como todo centro ceremonial prehispánico fue imponente y majestuosa —hubieron siete grandes edificaciones— incluso le llegaron a llamar ‘La Ciudad de los Cerros’, con el tiempo se descubrió que esos montes eran vestigios cubiertos de vegetación a lo largo de los siglos.

Hoy las cuatro pirámides que siguen de pie son de gran interés histórico y turístico; una de ellas K’inich K’áak’ Mo’, dedicada al Rostro del Sol, es la tercera más grande del país, solo detrás de la del Sol en Teotihuacan y la de Cholula en Puebla. Pero la zona arqueológica es uno de los muchos atractivos del lugar, cuando estés ahí no puedes perderte la oportunidad de disfrutar de la deliciosa gastronomía yucateca, de dar un paseo en calesa (carruaje tirado por caballos) o bien pasear por sus calles a pie descubriendo inmejorables locaciones para hacer las fotos del recuerdo, eso sí, todas con el fondo amarillo dorado que caracteriza a esta bella ciudad.

Mención aparte merece el Convento de San Antonio de Padua (construido sobre los restos de la que quizá era la pirámide más grande de la ciudad) se trata de una impresionante construcción colonial; su atrio rectangular con 75 arcos extendidos a lo largo de una superficie de casi 8000 m2, es el más grande del continente americano, es superado en tamaño únicamente por la Plaza de San Pedro en el Vaticano, lo cual lo hace el segundo atrio cerrado más grande del planeta. Por si esto fuera poco, el templo alberga un hermoso retablo de estilo barroco recubierto de oro, ¿alguna vez te has preguntado por qué los conquistadores usaban este precioso metal en sus conventos? De acuerdo con la UNAM, el oro representa al sol, simboliza el fuego y significa fe, constancia, perfección y fuerza, valores morales que se identifican, indiscutiblemente con lo religioso.

En resumen, disfrutar de un paseo por Izamal nos acerca a la cultura maya pero también a un pasado colonial; de la mezcla de ambos resulta, orgullosamente, la identidad yucateca.